CONSEJOS WORKOUTS (WOD'S)

Sobreviví a mi primera sesión de Crossfit, que recuerdos…

Como bien sabéis, o no, el crossfit no es algo nuevo. Ya lleva unos cuantos años en auge rondando por aquí. Este, fue creado en el año 2000 en California, y en España ya lleva algunos años siendo practicado, sobretodo por fuerzas y cuerpos en ambitos de seguridad, principalmente por policías, militares o bomberos. Si os interesa el tema podéis ver videos o documentales de los inicios en la plataforma de Netflix.

Todavia recuerdo mis primeros entrenamientos, hace ya tres años. Un gran número de amigos mios, compañeros de trabajo empezaron a practicarlo y me dijeron si me animaba.

Yo veia que cada día estaban abriendo más centros, gimnasios, (Box) a los que acudia gente de todo tipo a practicar esta modalidad de entrenamiento ya en aquel entonces me parecia una disciplina salvaje, superextrema. No me equivocaba.

Aprovechando el momento quiero dar las gracias a Marcus Guerrero porque gracias a el conocí este mundillo que ahora tanto amo y tanto me aporta.

Bueno que me lio…

Antes de mi primer entrenamiento decidi informarme con el señor sabelotodo, Google y lo que allí ví, me animo y enamoró para buscar la manera de guardar una plaza en el Box de los colegas para esa misma tarde.

Me vengo arriba, me vienen imagenes de ROCKY IV entrenando en la nieve y me imagino a mí mismo con los abdominales de un SEAL en menos de un mes, y como un auténtico spartano en menos de un año. Así que allá voy a tope con mi propósito. Llega el momento de la verdad y lo que se convierte en ilusión y motivación se convierte en apretamiento de nalgas.

“Cojo aire y rodeado de auténticas maquinas de matar acepto que voy a pasar uno de los peores momentos de mi vida”

Gimnasio taleguero en Sabadell. Me imaginaba un gimnasio como los de toda la vida, pues no. Me encuentro la entrada en un callejón practicamente sin luz, sin salida y repleto de grafitis por todos los lados. Ahora entiendo porqué le llaman BOX, los centros de crossfit no se llaman gimnasios. Me encuentro a mis colegas y me dicen que entre a cambiarme que empezamos en cinco minutos, que espavile que sinó chuparé penalización de burpees. Yo pobre de mi escuché por primera vez esa palabra pensando que era el nombre de muñequito de la dos. “teletubbies”

Cuando salgo del vestuario con mi ropica apañá de entrenar en el gym, me encuentro con tres tíos sin camiseta, sin un solo pelo en todo el cuerpo y con un pantalon “lo más” de lycra. Por un momento pensaba que eran figurantes de la pelicula de 300, os lo prometo. Quiero huir.

Para más Inri aparece la primera chica. Una rubiaca tipo Barbie que, sus brazos son como mis piernas, dios, donde me he metido.Vuelvo a cojer aire, no he comenzado y ya estoy petao y sudando.

Decido cojer mas aire para no hiperventilar y acepto resignado que hoy pillo fijo, si o si, me espera la peor hora de mi vida cuando de golpe se ve una luz angelical por la puerta principal y entran varias personas de aspecto normal como yo, BINGO! llevan la L en la frente, son carne de cañon como yo. Vienen a probar su primera clase. Me vengo arriba ya no estoy solo en esta guerra. Nos explican en qué consiste el entrenamiento de hoy. Sólo pillo que hay que hacer peso muerto con barras de halterofilia olímpica y dominadas.Ya ves, solo la barra ya pesaba 20kg.

Y si, dominadas, eso de subir todo el peso de tu cuerpo con los brazos y bajar despacio. Veo barras en el techo, un cubo de agua lleno de talco de magnesio con una pelota de tenis en su interior. Estoy acojonado la verdad. Huelo a carne fresca. No me queda otra que darlo todo y que sea lo que dios quiera.

Como decia Freddy Mercury…

Que mpieze el show. Calentamiento. Hay que correr durante unos minutos y enseguida veo que el tema va en serio, se huele la tragedia. Correr hacia atrás en cuclillas. Rápido porque delante tienes a los spartanos y no puedes molestar, ya sabes como las gastan. Correr con uno de ellos tirando de ti hacia atrás. Y algunas variaciones más, todo esto sin descansar, no se me ocurre ni abrir la boca, me falta la vida, estoy rojo, me duele todo. Y llevo nada y menos, y le llaman calentamiento. Apreto el culo por lo que pueda pasar.

Además tengo toda la ropa de mierda de arrastrarme por el suelo del box, manchado de talco por todos los lados, la falta de costumbre, y algo que no quiero saber de las anteriores víctimas que pasaron antes que yo. Esto era sólo el principio. Empiezan los ejercicios. Hago el peso muerto únicamente con la barra. Lo hacemos por parejas sobre una superficie formada por una pila de colchonetas de color azul. La música suena, pero realmente no oigo nada, mi cuerpo no está para tonterias. Tampoco hace falta, el sonido de mis pulsaciones en las sienes está a la altura de la mejor sesión del Chasis de los 90. Veo a una compañera de trabajo levantando la barra con 30 kilos a cada lado. Venga ahí es nada. Su cara es una mezcla de estreñimiento y orgasmo con un gran grito parenturiento final. No puedo ver mi cara pero me la imagino, debe ser la de cuando te tomas unas copas de más y te lavas la cara frente al espejo de la discoteca. Fuera la barra, se acabo, a las dominadas.

Me toca junto a Leonidas. Hace las dominadas, pullups para los superentendidos, perfectas, tardando 4 segundos en bajar. OZU!. Calculo que yo tardo una media de 0,15 segundos en bajar.

“Toca salir a correr calle abajo y, lo peor, subir cuesta arriba. Comienzo a planificar mi herencia”

Solo pienso cuando acabará esto, es como cuando te estan ganando 8-0 en un partido de futbol, ¡arbi pita ya! Llega la siguiente ronda de ejercicios. Desde ahora y hasta el final serán una combinación entre ejercicios de pierna y carrera. Hay que salir a correr a la calle, solo pienso, ¡eso, que encima me vean fuera! Y lo que es peor, subir corriendo cuesta arriba. Cada carrera cerca de unos 500 metros.

Voy observando a mi alrededor a ver si con suerte hay alguna máquina de esas que te dan descargas en el pecho, por lo que pueda pasar. Una experiencia cercana a la tortura.

Sigo corriendo y veo un oasis, terrazas con grupos de amigos que beben jarras de cerveza helada. Se me había olvidado: en el Box no hay agua para beber. Algunos se llevan su botella, llena de polvos que desconozco, proteinas o cosas de esas… Así que bajo la calle corriendo, cruzo una calle que corta y pienso que si en ese momento me atropella un coche lo mismo me hace un favor y puedo descansar un ratito. Cuando intento subir la cuesta de vuelta sólo llego a la mitad, mis piernas no responden y parezco Robocop. Oigo gritando: ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Sois los últimos! Es el coah.

Tengo ganas de decirle que tampoco hay prisa, pero al final no lo hago. Dentro nos esperan el turno de las interminables sentadillas con la barra en los hombros, combinadas con subir y bajar de un cajón de unos 80 centímetros de alto. Ala venga.

Hay que hacer diez completas antes de soltar la barra y volver a salir a correr.Mi cuerpo esta en modo automático. Hago tres. Vuelvo a salir, y esta vez me doy la vuelta a la mitad. Sí, hago trampillas.Pero queda entre nosotros, no estaba el horno para bollos.

“Sentadillas, y el último sprint. Aunque me cueste la vida la acabo por mis… Os lo podéis imaginar “

El coach está asomado vigilándonos, no se le escapa una. Cuando entro me hago el loco pero él me mira como si me fuera a aplastar con un dedo, dejándome claro que me habia pillado. Más sentadillas, y la última carrera.

Me conozco y saco mi orgullo combatiente, quiero completarla sea como sea, aunque sea a rastras. Uno tiene su orgullito. Lo hago, y consigo completar 8 de las diez últimas sentadillas.

Por fin, la clase ha terminado. No sé quién soy. No me noto en todo mi yo. Por último y para más cachondeo se le ocurre decir a uno de los spartanos que es su cumpleaños. No querais saber que significa eso, Burpees transformados en años, 25 de regalo por toda la cara, para celebrarlo.Mi final está cerca. Sobrevivo como puedo y los hago junto al grupo. Me uno al choque de manos que empieza a producirse de manera natural entre todos los integrantes. Un ritual espontáneo o dirigido, no lo sé, no tengo ni idéa, pero no dudo en formar parte de él. ¡Me están felicitando y dando la bienvenida a su tribu de spartanos! El coach nos sonríe con sonrisa profident y aplaude, y nos anima que si queremos volver hay que someterse a cuatro clases de técnica para evitar lesiones. Oséa, que hay ejercicios mucho peores que los que he practicado hoy.

Puedo decir que sobreviví a mi primera sesión. Todavia recuerdo los dias siguientes a la prueba, después de 6 días sin poder moverme. La primera noche no pude dormirme hasta las cinco de la mañana con ojos como platos y lo conseguí tras dos antiinflamatorios para calmar el dolor de piernas. Sufrí las peores agujetas de toda mi vida,os lo aseguro, y eso que siempre habia practicado deportes. Al día siguiente me miro en el espejo antes de meterme en la ducha y por primera vez en mi vida descubro que tengo algo parecido a unos abdominales. No sé por qué, pero sólo puedo pensar en volver, hay algo que me cautiva, me engancha, me enamora. ¿Me estaré metiendo en una secta? Solo sé que a dia de hoy y depues de tres años soy incapaz de dejarlo, todo lo contrario, contagio mi pasión a los que me rodean. ¿Y tu a que estás esperando?

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